viernes, 2 de julio de 2010

VERSION ORIGINAL


Justo la misma semana en la que el Tribunal Constitucional da a conocer su sentencia sobre el Estatut, el Parlament de Catalunya aprueba por abrumadora mayoría la nueva ley del cine, que entre otras cuestiones obliga a proyectar en catalán la mitad de las copias dobladas o subtituladas de otros idiomas extranjeros. Los distribuidores y los exhibidores, que ya hicieron una particular huelga por esta cuestión el pasado mes de febrero, se han tomado muy mal la nueva ley que, auguran, perjudicará severamente al negocio del cine en Cataluña abocando a muchas salas al cierre. Los militantes de la Plataforma per la Llengua, contrariamente, se felicitan por la nueva reglamentación. Los primeros han advertido de una consecuencia que posiblemente se derivará de la aplicación de la ley: las grandes productoras norteamericanas, que copan una buena parte de la taquilla, exhibirán sus películas sólo en lengua original, ni subtituladas ni dobladas, ni en catalán ni en español, solo en inglés, y punto. Supongo que en el British Council estarán frotándose las manos solo de pensar el impulso que esta tesitura supone para la lengua inglesa, cuyo conocimiento se extenderá forzosamente en Cataluña a la misma escala que, pongamos, en Finlandia o Dinamarca, donde hasta las bisabuelas nonagenarias hablan con fluidez en la lengua del Imperio. Una buena noticia también para las academias de idiomas, encargadas de garantizar que las presentes y futuras generaciones puedan seguir yendo al cine. Por último, quizás suponga también una excelente oportunidad para aquellas cinematografías dispuestas a pasar por el aro del doblaje bilingüe: quién sabe, puede que de aquí a unos años los mayores taquillazos en Barcelona sean obras de la última hornada de realizadores búlgaros (eso sí, subtituladas en catalán).
Poniéndonos serios, la política debería estar al servicio de los anhelos de los ciudadanos. Dicho de otra manera, la administración debería dedicarse a procurar que la gente tenga eficazmente resueltas sus necesidades, que obtenga lo que precisa y por tanto demanda. Esto generalmente implica obviar las cuestiones simbólicas, que a la postre son sin embargo las que con más facilidad excitan nuestras pasiones, lo que obviamente tiene mayor rendimiento electoral. Quizás haga falta recordar que muchos de los debates domésticos catalanes que más repercusión mediática han tenido últimamente poseen ese transfondo simbólico: los toros, el burka y ahora el doblaje de las películas. En cierta forma ha pasado también con mismísimo Estatut, aprobado en un referéndum en el que participó menos de la mitad del electorado. Dudo que estas sean, ni de lejos, las principales preocupaciones de las personas.
En el asunto que nos ocupa, ¿de verdad la población catalana estaba demandando con tanto ahínco cine en lengua vernácula? Porque si así fuera yo creo que el propio mercado lo evidenciaría sin necesidad de establecer cuotas o reglamentos, es decir, sin necesidad de que la administración interviniera en ello más allá de lo estrictamente necesario para garantizar una oferta que satisficiera la demanda real. Pero una vez más, y en esto los catalanes van camino de ganarnos a los vascos, lo que está en juego es la cuestión identitaria. En este sentido es muy interesante el capítulo que dedica al asunto Vicenç Navarro en El subdesarrollo social de España, donde sostiene que en Cataluña la cuestión nacional actúa como un velo que impide discutir problemas sociales y económicas que afectan de una manera mucho más decisiva a la vida de las personas. Algo que me temo que en cierta forma el actual gobierno “de izquierdas” ha heredado de los anteriores gobiernos de CiU. En esto del doblaje del cine presiento que la administración también interviene atendiendo a imperativos simbólicos y cálculos electorales de una manera innecesaria y paternalista, al estilo del déspota ilustrado que actúa anticipándose a la demanda de la sociedad. A algunos, a muchos, les contentará la nueva ley, más quizás por su carga ideológica que por razones meramente prácticas. A otros, muchos también, les dejará indiferentes, al menos por lo que concierne a la repercusión de la misma en sus vidas. Y a las salas de cine seguramente les vendrá mal. Pero es que las elecciones autonómicas están cerca…
+Info: la noticia en El País y en Avuí

viernes, 21 de mayo de 2010

POLITICA FISCAL, CRISIS E IGUALDAD SOCIAL

Tras los recortes decididos la semana pasada para reducir el gasto del Estado ahora el gobierno de Zapatero anuncia su intención de abordar una suerte de reforma fiscal para incrementar los ingresos. En realidad hace tiempo que ya se había anunciado la inminente subida del IVA, que como impuesto indirecto repercute por igual en todos los bolsillos y consecuentemente afecta más a quién menos tiene. También habíamos experimentado desde comienzo del presente año un aumento de las retenciones practicadas mensualmente a nuestras nóminas, de forma que los asalariados ya llevamos unos cuantos meses acuciados por un leve pero innegable aumento de la presión fiscal. La nueva propuesta lanzada al aire con poca concreción sugiere que en un futuro próximo se les van a subir los impuestos a los ricos de verdad. De momento y de un modo muy vago Zapatero ha sugerido que la frontera está en la mágica cifra de 60.000 euros de ingresos anuales, lo que vendría a ser 10 millones de las antiguas pesetas. La intención sería buena si viniera acompaña de medidas que posibilitaran una verdadera reforma fiscal en este país, pero me temo mucho que todo se va a quedar en agua de borrajas: estamos muy lejos de empezar a parecernos a los países escandinavos. ¿Por qué?
Para empezar, deberíamos asumir que queremos una sociedad más igualitaria y que consideramos que el Estado tiene que ser el principal garante de esa aspiración mediante una redistribución de la riqueza, para que todos los que la producen la disfruten de una manera más equitativa. Aunque esta premisa está en la letra de cualquier programa socialista de momento ningún gobierno la ha desarrollado hasta sus últimas consecuencias. Pero lo llamativo no es esto, sino que seguramente a una parte importante de la sociedad ni tan siquiera le parece una meta deseable. Bien porque desconfía del Estado pues lo considera técnicamente incapacitado o éticamente deslegitimado para intervenir de la manera radical que una política igualitarista requeriría, bien porque sencillamente la igualdad social no casa con sus aspiraciones (posibilidad ilimitada de enriquecimiento, consumismo sin cortapisas, amplias opciones de incremento del patrimonio personal…). Así opinan los que conforman el imaginario económico colectivo en consonancia con el pensamiento del establishment financiero internacional y aunque simplistamente solemos identificarlos con la banca y el gran empresariado, hay toda una gran masa social de variada extracción que participa de ese mismo ideario. No creo que el actual gobierno, y qué decir del que casi con seguridad nos viene, vaya a osar poner en práctica una política fiscal que desaire a este sector, menos aun cuando parece que el propio gobierno empieza a estar contagiado de su diagnóstico sobre los males que padecemos y las recetas para sanarlos.
Pero aunque la propia sociedad manifestara de alguna manera su preferencia por un intervencionismo estatal más decidido, con una política fiscal verdaderamente progresiva y progresista, aunque algún gobierno llegara a convencerse sinceramente de que esta “revolución” es posible creo que es difícil que pudiera aplicarla con verdadera eficacia. Este país es el paraíso de los billetes de 500 euros, paradójica y sintomática peculiaridad que dice mucho de cómo funciona la actividad económica en España. Podrá llegar a fiscalizarse como se considere oportuno a los contribuyentes con más de 60.000 euros de ingresos declarados pero poco va a importar. Porque seguramente son muchos más los que con ingresos sensiblemente superiores a esa cifra figuran en las estadísticas de Hacienda como modestos contribuyentes que apenas ingresan lo que un sencillo asalariado, pese a que se les pueda ver llegar conduciendo un Audi a los aparcamientos de los restaurantes de lujo. No se trata solo de conseguir que 1.000 o 2.000 super-ricos cumplan con sus obligaciones fiscales (ahora incluso endurecidas). Esto es muy vistoso pero relativamente poco significativo para las arcas de un Estado que año tras año contempla impotente como un porcentaje importante de la población esconde una buena porción de sus ingresos para evitar tributar por los mismos. Y esto seguiría siendo así por mucho que Hacienda perfeccionara sus métodos de inspección, sencillamente porque la mentalidad social sigue considerando que es legítimo, porque no tenemos verdadero espíritu cívico colectivo, porque los que lo hacen piensan que realmente a nadie le perjudican y tienen sobrada justificación para hacerlo y además porque cualquiera que pudiera hacerlo lo haría.
Se ha dicho que en la crisis financiera tienen capital importancia los factores psicológicos, la confianza o la desconfianza con la que actúan y toman sus decisiones los agentes de la economía (las personas como consumidores o ahorradores, las entidades financieras, los inversores…). En la perpetuación de nuestros usos tributarios también tienen gran peso los factores psicológicos: sobre todo la pervivencia de una mentalidad poco proclive a la participación cívica que tiene mucho que ver con la falta de tradición democrática y con la persistencia de tics propios del período franquista. Contra esto, por muy buena voluntad que se tenga, es difícil luchar. Si además no se tiene voluntad…
+Info: sobre la propuesta del gobierno en El País y en El Confidencial

lunes, 17 de mayo de 2010

EL CIRCO SINDICAL VASCO


Como es bien sabido, el Gobierno Central ha propuesto una serie de medidas para ahorrar gasto entre las que se encuentra el tan comentado recorte y congelación de los salarios de los empleados públicos. Ante esta decisión, aun pendiente de concretarse y matizarse, UGT y CCOO han reaccionado convocando una huelga para el 8 de junio (inicialmente se había pensado en el día 2 pero finalmente se ha retrasado). No pretendo entrar ahora en si las medidas del gobierno son o no adecuadas ni en si la respuesta conveniente es una huelga en el sector público. Personalmente creo que Zapatero se ha dejado convencer muy rápidamente por las recetas del sistema financiero aunque también pienso que seguramente tenía poco margen de maniobra, toda vez que ya estamos metidos hasta las cejas en ese mismo sistema que es claramente el que impone las reglas del juego. Pero dejemos para otra vez las disquisiciones sobre esta cuestión, sobre la que no me siento capacitado para opinar con suficiente solvencia y originalidad, y vayamos a otros detalles colaterales. Como por ejemplo la pintoresca reacción de la autodenominada “mayoría sindical vasca”. Ya se ha hablado en otro lugar de este mismo blog sobre las peculiaridades a las que nos aboca nuestro sistema sindical, cada vez más politizado y pendiente de la cuestión nacional que de la reivindicación laboral stricto sensu. Ahora, ya casi sin causarle sorpresa a nadie, la coalición sindical abertzale (ELA, LAB, STEE y algún otro) ha convocado a sus huestes para el 25 de mayo, casi sin ni tan siquiera pararse a mirar lo que hacían sus “compañeros” de UGT Y CCOO, como si ya unos y otros hubieran asumido que viven en mundos diferentes. Y así de nuevo las soflamas se difunden hacia uno y otro lado del eje patriótico para que la audiencia, dramáticamente partida en dos, acoja la convocatoria que mejor se acomode a su espíritu nacional, vasco o español. Si uno se siente euskaldun por encima de todo, secundará la huelga el 25 de mayo, pero si su corazoncito se siente vinculado al resto de España (o hasta del estado español) parará el día 8 de junio.
A mayor abundamiento, hay que recordar que ese mismo día 25 de mayo los mismos sindicatos abertzales mantienen una convocatoria de huelga en la enseñanza pública de la que se han desvinculado UGT y CCOO. De nuevo los posicionamientos van a pasar por el eje identitario. Pero lo más llamativo de todo esto, dejando a un lado la envergadura de las razones que sustenten la convocatoria, es que la coincidencia de fechas no es inocente. Con esta jugada los sindicatos nacionalistas consiguen dos objetivos: uno, proporcionar un nuevo argumento (el recorte salarial de Zapatero) a los docentes que dudaran sobre si participar o no en una huelga que se planteó por otras cuestiones. Dos, maquillar con la participación del personal de la enseñanza (ahora movilizado por un abanico variado de razones) la eventual desmovilización del resto de los funcionarios.
Conclusión: los resortes que mueven la actividad de los sindicatos en este país (y señaladamente la de los sindicatos abertzales) tienen mucho más que ver con la escenificación del poderío sindical que con las razones expresas que supuestamente motivan las movilizaciones. En última instancia la verdadera tramoya de este circo está constituida por la maquinaria identitaria, que es en definitiva lo que mueve el mundo en este pequeño rincón de Europa que es Euskadi. Un asco, vamos.

+Info: la huelga del 8 de junio en El País, la convocatoria abertzale en el sector público (El Diario Vasco) y la huelga de la enseñanza según Gara

viernes, 23 de abril de 2010

A VUELTAS CON EL VELO EN LA ESCUELA : UNA ACLARACION

El texto precedente sobre el velo en las escuelas contiene seguramente las opiniones más inseguras que he vertido en este blog. Porque reconozco que las razones de los partidarios de permitir su uso en el aula son sólidas: respeto a la opción personal de la alumna, y en cualquier caso prevalencia del derecho a la educación sobre cualquier otra cosa. Muchos son lo que dicen que no debería hacerse demasiada sangre de esto, que al fin y al cabo quizás convenga pasarlo por alto pues el velo no deja de ser una simple prenda cuyo empleo no perjudica a nadie. Pero más allá del significado que el velo tenga para todas y cada de las niñas que lo usan lo que está en juego no es su derecho a vestirlo, ni mucho menos su derecho a practicar una religión o exhibir una determinada identidad cultural, cuestiones éstas a las que solo la derecha racista se opone abiertamente. No, en realidad lo que se debate es si las niñas musulmanas deben tener derecho a convertirse en una excepción a la norma que muchas escuelas públicas con sano y laico juicio se han impuesto: la de no exhibir simbología religiosa ni política, y la de guardar una etiqueta en cuanto a conducta y vestimenta. Estas normas deben atañer por igual a todos y si permitimos que en razón de creencias religiosas (esto es, por motivaciones expresamente transcendentes) sea permitida la excepción a la norma creo que estamos siendo víctimas de un chantaje moral. Por eso debemos dejar que las escuelas la apliquen con rigor y coherencia si así desean hacerlo, lo que no obsta para que si otras escuelas prefieren mantener una postura más laxa no tengan igual derecho a hacerlo, al menos mientras no exista legislación al respecto.
Hoy mismo aparece en El País una columna de Ángeles Espinosa, corresponsal del diario en Teherán, en la que defiende la libertad para vestir el hiyab en la escuela comparándolo con el caso de una monja con la que ella estudió el COU en su instituto. Creo que afortunadamente los tiempos han cambiado bastante desde entonces y hoy, ni a uno le obligan a cantar el "Cara el Sol" en la escuela (como a mi me pasó) ni a una niña le fuerzan a vestir la toca para acudir a clase. Pienso que los partidarios de tolerar el pañuelo no enfocan bien el problema y mezclan el rechazo al inmigrante y la intolerancia que sin duda anidan en la sociedad con la aplicación rigurosa y consecuente de un principio que ha tardado mucho en llegar a España y que ni tan siquiera se ha consolidado aun: la absoluta laicidad del espacio escolar, que debe permancer a salvo de la ostentación religiosa, política e ideológica. No creo que el problema esté en los occidentales que no acabamos de comprender el significado del velo (que sea cual sea, es inequivocamente religioso) sino en las familias musulmanas que son capaces de anteponer su modelo "espiritual" de indumentaria (para cuyo ejercicio disponen de todo el espacio privado y practicamente todo el espacio público) a la norma de conducta que rige en el espacio escolar. ¿Dónde está la intransigencia?
+Info: Un artículo en El País sobre el uso del velo entre las mujeres musulmanas.

jueves, 22 de abril de 2010

VELOS EN LAS ESCUELAS


De nuevo la polémica del velo islámico llega a las escuelas, esta vez en un instituto de Pozuelo de Alarcón. Como ha ocurrido en otras ocasiones los posicionamientos son imprecisos pues entran en conflicto el derecho a la educación (o el deber del Estado a garantizar la escolarización) y el principio de laicidad en el ámbito escolar de titularidad pública. Ante esta tesitura los únicos colectivos en los que parece que se impone el frente común son la derecha xenófoba, proclive a prohibir el uso del velo en cualquier circunstancia, y la población musulmana, obviamente partidaria de lo contrario. Entre unos y otros, y especialmente en el ámbito de la izquierda, las posturas son ambiguas: que si lo primero es garantizar la escolarización de los niños islámicos, que si no obstante la escuela pública debe de ser laica y por tanto no puede permitir la exhibición de símbolos religiosos,… Es en definitiva ésta una de esas cuestiones que hacen zozobrar a una izquierda que bascula entre su acreditada tradición laica y su retórica defensa del más débil, que en este contexto es la niña de origen inmigrante. Pero, ¿de verdad la prohibición del velo está poniendo en juego el ejercicio de derechos fundamentales? Para empezar hay que decir que los casos en los que se ha prohibido se ha hecho conforme a reglamentos internos de los centros que proscriben símbolos o vestimentas similares, con o sin significación religiosa. Fuera del ámbito escolar a nadie se le impide en este país exhibir los símbolos religiosos que le plazcan, ni desde luego practicar ninguna religión (mientras su práctica no atente contra los derechos de otras personas, claro). Por otra parte, se ha insistido en que además de un signo de contenido religioso el velo pone de manifiesto la sumisión de la mujer en la religión islámica, algo que obviamente no puede tener cabida en la escuela pública. Los defensores de la tolerancia en el ámbito escolar sostienen que esto no es cierto, que el velo es realmente irrelevante como símbolo de la sumisión femenina y que quienes lo visten lo hacen por lo general de manera voluntaria. Lo cierto es que tan irrelevante no puede ser cuando sus portadoras defienden con semejante ahínco su derecho a vestirlo. Vamos, que no lo conciben como una vulgar txapela que el maestro les obligara a quitarse por elemental educación, de lo cual cabe colegir que su contenido simbólico tiene elevada significación. En definitiva, más que meramente cultural el velo es un símbolo de índole “sagrada” (y contenido más que aparentemente discriminatorio, añadiría).
Visto todo lo anterior (la no existencia de discriminación religiosa, el carácter proselitista del velo y su contenido discriminatorio) creo que van quedando pocas razones para que si un centro escolar decide prohibirlo haya que impedírselo. Hacerlo apelando a la preservación del derecho a la educación del menor no es sino someterse a un chantaje moral que se ejerce amparándose en argumentos falsos. Porque la prohibición del velo en las aulas en ningún caso supone una transgresión del respeto a la identidad cultural, la tolerancia religiosa, o la libertad individual. Volviendo al principio, creo que la izquierda balbucea con este asunto, como ocurrió cuando las famosas viñetas de Mahoma publicadas en 2005 por un periódico danés. Resulta paradójico que sea la derecha reaccionaria la que defienda sin ambages el principio de laicidad (eso sí, más por xenofobia que por convencimiento laico) mientras la izquierda se pierde en argumentos ambiguos sobre lo difícil que es conciliar el derecho del individuo y la obligada laicidad de la escuela pública. Ahora bien, si algún día toca legislar sobre esto esperemos que entonces se haga con todas sus consecuencias, incluyendo una efectiva secularización del Estado a todos los niveles (en esto, como en otras cosas, los franceses siguen siendo el modelo a imitar).
P.S. Más sobre este tema en este mismo blog.
+Info: editorial de El País sobre esta cuestión.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

BARRIO RICO, VECINO POBRE: INDIGENTES EN AIETE


Supongo que en otras ciudades pasa lo mismo, pero en la mía intuyo que de una manera especialmente acusada: a los vecinos de los barrios selectos no solo no les gusta que se les plante “chusma” cerca de sus casas sino que además lo dicen alto y claro, con poco disimulo y sin la menor corrección política. Recientemente el Ayuntamiento de San Sebastián ha anunciado la construcción de un centro de acogida para personas en situación de exclusión social gestionado por la Fundación Emaús en el exclusivo barrio de Aiete. Los vecinos de la zona se han apresurado a recoger firmas contra la apertura de semejante infraestructura en un entorno tan elegante, y sus argumentos son de agárrate que hay curva: que si es una zona residencial habitada por familias con niños, que si el plan general de la ciudad califica el área como “ciudad jardín”, que si (como no), mejor dedicar la parcela a otros equipamientos necesarios para el barrio (parece ser que el hotel abierto hace pocos años no escatimó ningún equipamiento). Como si otros barrios de la ciudad no fueran también zonas residenciales, ni estuvieran habitados por familias y niños, ni tuvieran el mismo derecho a su porción de jardín (aun sin ser flamantes ciudades jardín), ni, en fin, sufrieran carencias de equipamientos comparables a las del aquejumbrado Aiete… Es evidente que a casi nadie le agrada tener cerca de casa instalaciones frecuentadas por personas del mundo marginal, pero tampoco gustan los tanatorios, las discotecas, las cárceles y comisarías, y no digamos las fábricas humeantes, las autopistas y las vías de ferrocarril que circundan tantos y tantos barrios de nuestras ciudades. Lo cierto es que en nuestras tan mal planificadas urbes no nos queda más remedio que lidiar con alguno de estos inconvenientes cerca y puestos a pensarlo detenidamente casi lo menos malo es un centro de acogida como el que se prevé abrir en Aiete. Se ve que los vecinos de este barrio, hasta ahora al menos, ignoraban que a casi todos los urbanitas suelen tocarnos pequeñas molestias a cambio de disponer de un abanico de servicios amplio y diverso. Pero claro, lo mejor para ellos es que se dispersen por la herrumbrosa periferia los equipamientos más molestos para exonerar a los flamantes barrios jardín de las servidumbres que la vida urbana conlleva: ¡con la pasta que han pagado por sus duplex no les vas a plantar ahora puerta con puerta un tugurio para frikis!
+Info: la noticia en el Diario Vasco

lunes, 21 de diciembre de 2009

EMPLEADAS DE HOGAR


La vida nos da múltiples ocasiones para comprobar la doble moral que todos en cierta medida practicamos. El comportamiento que algunos mantienen en relación con los servicios domésticos es una de esas facetas de nuestro mundo en la que más de uno y más de dos “revolucionarios verbales” se olvidan de ser consecuentes y dejan de aplicarse a sí mismos el cuento que para otros exigen: lo que viene siendo doble moral, vamos. Lo cuento porque ahora parece que el gobierno se está planteando una tímida modificación de las condiciones por las que se rige la relación laboral entre las empleadas de hogar (bueno, algún empleado habrá) y los hogares contratantes. La normativa todavía vigente para este tipo de contratos mantiene residuos de índole casi servil, como la posibilidad de que el empleador detraiga hasta un 45% de la retribución de la empleada en concepto de manutención y alojamiento, aunque la condición de vivir y comer en su casa la imponga el propio empleador. Esta y otras condiciones demuestran que el trabajo en el hogar es considerado un empleo de baja categoría, casi un subempleo, cuando resulta que es un sector estratégico del que en buena medida depende la vida cotidiana de millones de familias con niños pequeños, ancianos y personas enfermas o minusválidas. Es justo por tanto que las condiciones laborales de las empleadas de hogar se equiparen a las del resto de los trabajadores por cuenta ajena. Lo que ocurre es que la aplicación de la norma necesariamente va a destapar miles de casos de subempleo encubierto: empleadas por las que no se cotiza a la Seguridad Social, con menos vacaciones de las reglamentarias, con salarios que no alcanzan el mínimo legal o incluso, seguramente, casos de semi-esclvitud en los que el acogimiento en una casa lleva implícitas condiciones más bien propias de la servidumbre decimonónica al estilo de aquella serie inglesa, “Arriba y abajo”. Lo paradójico, y por eso empezaba hablando de la doble moral, es que muchas veces los empleadores son personas de ideas supuestamente progresistas, al menos de boquilla, a las que les “duele” la explotación ajena, aunque parece que les duele aun más rascarse el bolsillo para pagar justamente un servicio que necesitan (claro, es que igual en caso contrario tendrían que renunciar a sus escapadas para esquiar…).
+Info: la propuesta del gobierno tal y como la cuenta El País

viernes, 18 de diciembre de 2009

BODAS MEDIATICAS


Si alguien aun creía que existen grupos de comunicación “independientes”, con la fusión de Cuatro y Telecinco ya tiene un nuevo motivo para replanteárselo. No por anunciado deja de ser sorprendente el matrimonio entre la cadena de las mamaciccio y la tele-qualité del grupo PRISA. Es verdad que los grupos de comunicación se guían por el criterio de la máxima rentabilidad, lo que explica movimientos empresariales como éste. Desde el plano de las audiencias también es verdad que todas las televisiones luchan por los mismos segmentos, especialmente el codiciado sector joven-urbano de clase media que se supone consume mucho y, cada vez más, da la espalda a la televisión. Así que desde el punto de vista de la gestión del negocio, especialmente ahora que TVE se sale del mercado publicitario, es posible que la fusión sea una maniobra inteligente y produzca, como les gusta decir a los líderes empresariales, “efectos sinérgicos”. Por otro lado, las televisiones son hoy más herramientas de entretenimiento que medios de información y en la primera de estas facetas es poco probable (aunque no imposible) que la fusión repercuta en la ya mediocre calidad del producto televisivo. Pero sí cabe pensar que esta nueva situación acarree consecuencias en la política editorial de los medios implicados: ¿cómo? Cuatro, como todo el grupo PRISA, ha sido de siempre una cadena bien recibida en Ferraz (salvo cuando les tocaban las cartolas con las emisiones deportivas). En cuanto a Telecinco, nunca se ha destacado por un compromiso claro con el arco político español aunque desde luego no es un medio que pueda presumir de tocarle las narices al poder (recuérdese el abrupto final del primer “Caiga quién caiga”, el de Wyoming). Lo más interesante de todo va a ser comprobar cómo un medio supuestamente “de izquierdas”, tácitamente comprometido con un socialismo institucional y moderado, pero al fin y a la postre nominalmente progresista, adapta su mensaje a las consignas que a su nueva esposa le llegan desde los despachos berlusconianos. No es que uno tuviera depositadas grandes esperanzas en la credibilidad de los telediarios “prisistas” (al margen de algunos buenos trabajos de reporterismo) pero habrá que ver cómo se las apaña Gabilondo para informar de la próxima fantochada del ínclito primer ministro italiano. Y atención, porque detrás vienen la Sexta y Antena 3 en expreso matrimonio de conveniencia.
+ Info: la noticia del pacto entre PRISA y Mediaset (Telecinco) en El Correo

viernes, 28 de agosto de 2009

MODELOS GORDAS


Uno no acaba de dar crédito cada vez que ocurre algo así, pero de nuevo está pasando. Resulta que una revista de moda publica la foto de una chica normal semidesnuda y se arma la gran polémica. La modelo Lizzie Miller ha aparecido luciendo su opulencia de 80 kilogramos en la revista Glamour, al parecer una publicación chic en los USA. Obviamente su imagen desentona con los cánones habituales en las revistas del gremio, más proclives a la línea recta que a la exhibición de curvas tizianescas. Pasó algo parecido hace un par de años, cuando otra joven modelo de cuyo nombre no me acuerdo y de parecidas proporciones físicas asombró en la muy mediática y canónica pasarela de Milán, lo que la convirtió en la noticia más comentada de aquella edición del certamen. Y volverá a pasar la siguiente ocasión en que los medios detecten la intrusión de curvas en el anguloso universo de las top más “fashion”. Lo curioso del asunto es que la sujeta, lejos de estar gorda, presenta una imagen atractiva y saludable en la que seguramente se ven reflejadas muchas mujeres. Pero esa imagen no es canónica y por consiguiente suscita entre numerosas jóvenes un rechazo inversamente proporcional al atractivo que sugiere a tantísimos hombres (oteando la cuestión desde la perspectiva de la sexualidad, que al fin y a la postre es la que más cuenta en esto del aspecto físico). Lo que pone de manifiesto que el canon de belleza no es unívoco y que su manipulación comercial por parte del mundo de la moda está produciendo una nefasta perversión cuyas consecuencias extremas más notorias son la proliferación de casos de bulimia y anorexia entre las adolescentes.
Ya sé que no se puede imputar al nebuloso complejo industrial de la moda la responsabilidad de la extensión de una enfermedad, al fin y a la postre la anorexia y la bulimia son desequilibrios en los que intervienen numerosos factores psicosociales. Pero el fenómeno está ahí, revelando las complejas consecuencias que producen en el individuo contemporáneo la saturación mediática y la expansión de la información icónica y visual. No es ya que la imagen ocupe un lugar en nuestras vidas, es que los modelos nos acechan por doquier proponiendo en ocasiones imágenes contradictorias: el exceso pectoral de las actrices porno frente al aspecto anémico de muchas modelos de moda. El canon de la belleza femenina ha permanecido más o menos estable en Occidente durante siglos, de la Venus de Willendorf a las voluminosas mujeres de Tamara de Lempicka, pasando por Rubens o Tiziano y parece apegado a la preferencia sexual mayoritaria de los varones (o de algunas mujeres, como la propia Tamara). Ahora, ya entrado el siglo XXI, el canon no es unívoco y particularmente el que propone el mundo de la moda es sustancialmente distinto del que ha predominado. El apoyo que le ofrecen la multiplicación de los vehículos de acceso a la información visual junto al prestigio moral y estético que lo contraponen al modelo supuestamente más chabacano y vulgar del porno (otra incontestable referencia icónica) le otorgan una ventaja para erigirse como el modelo estándar de la belleza y el buen gusto. De manera que cualquier mujer personaje público cuyas proporciones se desvíen levemente del canon vigente es tenida como “opulenta”, curvilínea: valgan ejemplos como Monica Bellucci o la mismísima Penélope Cruz, hembras ambas de una dimensión más que normal. En definitiva, con la estrecha colaboración de los medios de comunicación se está produciendo una extraña perversión del gusto que aboca a muchas mujeres a una incomprensible y permanente insatisfacción con su imagen. Yo pienso que es un aspecto más de este mundo ñoño en que vivimos.
P.S. Por cierto, el índice de masa corporal (la proporción entre peso y estatura) de la tal Lizzie Miller no llega a 25 con lo cual ni tan siquiera tiene ese ligero sobrepeso que lucen millones de mujeres a las que casi todos los hombres heterosexuales tendríamos por auténticos pivones.
+ Info: La noticia del "escándalo de los michelines" en El País

lunes, 25 de mayo de 2009

21 DE MAYO, HUELGA EN EUSKADI


No es pretensión de esta columna, de tan limitada difusión, analizar pormenorizadamente los motivos y las condiciones en las que se desarrolló la huelga del pasado 21 de mayo en el País Vasco y Navarra, un episodio más en la larga historia de nuestro “hecho diferencial”. Para quién quiera opiniones solventes y atinadas sobre porqué acabó celebrándose pueden valer los artículos que han publicado Kepa Aulestia en El Correo (1) o Emilio Alfaro en El País (2) y (3). Yo coincido plenamente con ellos en una cuestión: detrás de la convocatoria y más allá de los motivos esgrimidos se encuentra la voluntad de exhibir el poderío sindical por parte de ELA. Otro asunto profusamente traído durante estos días es el carácter político de la convocatoria: por mucho que los sindicatos se empeñen en desvincularla de la elección de un lehendakari no nacionalista, a buena parte de la población no se le quita la mosca de detrás de la oreja. Y ello porque, como ocurre en la política, el eje patriótico es el que verdaderamente vertebra la actividad sindical. Estas dos cuestiones (la falta de un motivo “tangible” y la instrumentalización política de signo soberanista) explican en buena medida el fracaso de una huelga que, por mucho que sus convocantes se empeñen de soslayarlo, ha quedado muy lejos de sus expectativas.
Aquí me gustaría comentar algo más extensamente otros dos aspectos del desarrollo de esta huelga. Primero, el peligro que para sindicatos hasta ahora desvinculados de los métodos coercitivos que suele utilizar la izquierda abertzale en sus convocatorias puede suponer arrimarse a quienes no dudan en la amenaza mafiosa para paralizar el país. Ya sabemos que es usual en todo tipo de huelgas recurrir a piquetes intimidatorios, pero la perfección del sistema de amedrentamiento que en muchos barrios y pueblos ha alcanzado la izquierda abertzale es proverbial y se ha vuelto a poner de manifiesto en esta huelga, al menos en algunos lugares del país. En este sentido, pese a que el miedo es libre, no deja de sorprenderme la naturalidad con la que la población acepta que comercios, hostelería y en general negocios a pie de calle cierren “por cojones”, sin importar la voluntad de quienes en ellos trabajan. Y sobre todo no puedo dar crédito de la satisfacción con la que los convocantes contemplan esa alteración de la vida ciudadana que, ellos lo saben bien, es fruto exclusivo del amedrentamiento. Aquí está visto que el fin justifica los medios y esa visualización de paralización de la vida cotidiana que se escenifica en muchos barrios y pueblos al parecer merece la pena por muy coercitiva que se sepa. Prestarse a ese juego por parte de quienes siempre han rechazado expresamente el uso de la violencia (ELA, STEE, etc.) es peligroso y puede volverse contra ellos perjudicando su imagen pública.
Otra segunda cuestión es el tratamiento informativo de la televisión pública vasca. Una cosa es que los trabajadores de EITB se posicionaran mayoritariamente a favor de la huelga, y otra muy distinta que una televisión pública ofrezca en su informativo de la noche un auténtico publirreportaje de la huelga acompañado de sentidos comentarios sobre la valentía y solidaridad que han demostrado los seguidores de la convocatoria. Sinceramente, me llegó al alma la encendida glosa de un periodista que vino a decir que solo el comprensible miedo a perder su trabajo explica que muchos trabajadores no hubieran secundado la huelga. Puede que en ciertos casos fuera así pero no me cabe duda de que aun mayor fue el número de personas que no pudo trabajar porque los piquetes se lo impidieron, cuestión sobre la que curiosamente la televisión pública pasó por encima. No es de recibo que la televisión de todos informe con simpatía manifiesta hacia una parte, especialmente cuando en el caso que nos ocupa (la huelga del 21-M) la propia convocatoria era parcial (solo nacionalista) y el seguimiento, como se ha visto, muy limitado, mucho más seguramente de lo que ciertos periodistas de la EITB deseaban. En las actuales circunstancias de cambio de gobierno, lo que seguramente comportará algún tipo de reorientación editorial, persistir en ese tratamiento informativo sesgado que el ente público ha mantenido durante décadas parece un canto de sirena al más puro estilo “Urdaci” en los últimos tiempos de la TVE del PP.
Mención aparte merece la muy comentada y ridícula actitud de Eusko Alkartasuna, cuya cúpula apoyó la convocatoria. Curioso que el partido que ocupa el departamento de hacienda en la Diputación de Gipuzkoa y que ha dirigido el de empleo en el Gobierno Vasco hasta hace solo unas semanas dé cobertura a una huelga convocada, entre otros motivos expresos, por las políticas fiscales y de empleo. Ya veremos qué factura le pasa esta última fantochada a una formación que está al borde de su desaparición. Por lo demás solo me gustaría añadir que trasladar a la calle convocatorias frentistas es peligroso y fomenta el riesgo de la confrontación civil. Digan lo que digan los sindicatos huelguistas, esta convocatoria iba tanto contra los gobiernos y la patronal (un motivo aunque vago expreso) como contra los sindicatos excluidos (esto no se dijo, por supuesto), quizás como prolegómeno a un nuevo proceso al estilo de Lizarra tan ansiado por no pocos nacionalistas. Y si eso no es frentismo… Esta traslación a la calle de la confrontación política lleva décadas practicándola la izquierda abertzale “auténtica”, pero de momento otras organizaciones sociales del ámbito nacionalista no habían entrado en ese peligroso juego, al menos no con tanta contundencia. Esperemos que la presencia en Lakua de un gobierno socialista no abone esta arriesgada deriva en el mundo de las organizaciones abertzales no violentas. Por el momento y afortunadamente, la población en general suele mostrar mucho más temple del que desprenden las soflamas de los líderes políticos y sindicales.
+ Info: valoración de la huelga por parte de ELA (por lo que repecta a mi empresa doy fe de que los datos son una fantochada, así que mírense en general con cautela). La noticia el día siguiente en Público y en Gara.